CAMINANDO POR EL RÍO ALGAR

El 2 de abril de 2005 a las 8:15 de la mañana iniciamos José Alcaraz y el que escribe, un breve paseo por el río Algar e inmediaciones de este.
Las observaciones se producen poco a poco e incluso nos tenemos que proteger durante unos minutos que estuvo lloviendo.

Nos agrada ver cerca del camino una polluela pintoja junto a un macho de ánade azulón, fue fugaz la observación pero lo suficiente para que José se percatase de que se trataba de una pintoja, ya que la vio en toda la pantalla en sus prismáticos.
Un poco más arriba del pantanet vimos varias garcetas blancas y oímos el canto de algún mochuelo. En una finca abandonada pudimos oír con toda claridad y de forma fuerte y clara el canto del ruiseñor común. Algunas palomas torcaces estaban posadas en los cables.
En el pantanet, dónde se unen el río Algar y Guadalest vimos el zampullín común, que nadaba hacía la espesura de la vegetación circundante. Un chorlitejo grande y un andarríos chico se alimentaban en el pequeño muro que forma esta pequeña presa. Una lavandera blanca sale de un muro cercano al embalse. Justo siguiendo el río más abajo vemos dos andarríos grandes muy pocos metros les separan del coche.
Los pollitos de ánade azulón intentan remontar la corriente y lo consiguen, a pesar de su pequeño tamaño, las gaviotas patiamarillas les sobrevuelan por si hay algún descuido. Los jilgueros y verdecillos aprovechan los pequeños charcos para saciar su sed.
Las garcillas bueyeras se ven por doquier, al igual que la gallineta de agua.
El buitrón se esconde en la espesa vegetación. Las golondrinas se observan volando bajas por la temperatura y las nubes.
El ruiseñor bastardo se oye en la zona de la depuradora de Altea.

Toni Zaragozí